- Señor intendente, usted que está preocupado por el aumento del consumo de alcohol en la ciudad, nosotros hemos pensado una campaña para disuadir a esos pícaros vagabundos y borrachitos que andan por las calles y afean el paisaje. Podríamos pensar en programas de rehabilitación, en atacar la problemática de la génesis del alcoholismo, en buscar los principios psicosociales que lo sustentan, en analizar las relaciones afectivas, en restringir la venta de alcohol y esas cosas que demandan esfuerzo, tiempo y dinero. Pero se nos ocurrió algo ingenioso, fácil y de gran aceptación popular. Básicamente, la idea es dar un permiso especial a la gente de bien para que haga lo que quiera -lo que quiera- con los borrachitos que se crucen por la calle. Así se van a pegar un julepe tremendo que les va a hacer pasar el pedo para siempre.
(Cualquier similitud con la UCEP porteña es pura coincidencia)
(Esta búsqueda apunta a este mismo blog)
Peniplasta
Hace 1 día








