Ya no aguanto más a Enrique.
Es un buen tipo, pobre. Me da todo lo que le pido, es un marido excelente; es lindo y tiene guita. Pero no lo soporto más.
Él no se merece que le hagan algo malo. Lo que pasa es que yo soy una flor de hija de puta.
Le metí los cuernos mil veces y le puse excusas inverosímiles. El pobre me las creyó, si es más bueno que Lassie.
Le reventé la tarjeta de crédito comprándome estupideces y le dije que nos estaban cobrando por compras que nunca hicimos. El pobre de Enrique fue a hacer la denuncia y se peleó con todos por eso.
Le choqué el BMW en la autopista y dije que nos lo habían robado.
Ahora me da no sé qué hacerle tanto mal.
Por eso, voy a cortar con él, pero a mi estilo.
Nada de una frasecita suave, un "quiero tiempo para mí", un "no sos vos, soy yo". No, no. Esto tiene que ser hiriente, como clavarle un puñal en el pecho.
"Sos un boludo, te estuve estafando todo el tiempo, nunca te quise y tenés olor a pata -aunque esto último sea falso-"
"Querido, ¿cómo estás? ¿volviste cansado del trabajo? Bueno, mi amor, no te cociné nada pero tengo buenas noticias para vos: me voy de casa para siempre porque no te soporto"
"Mirá, Enrique, hay una lotería de los cornudos a quien nadie los quiere y parece que sacaste el primer premio"
"¿Sabías que el nombre 'Enrique' quiere decir 'hombre estúpido destinado a estar solo'?
"No me gustan los hombres que se dejan estafar. Como todo este tiempo te estuve estafando y vos no te diste cuenta, te dejo para siempre por imbécil"
Pero bueno, por ahí el Google es más hiriente que yo.