El ritual para que vuelva tu perro robado debe hacerse siguiendo un estricto procedimiento de acuerdo a los siguientes pasos:
1) Localizar al ladrón.
2) Conmoverlo fingiendo un tratamiento canino o mostrándole un niño que extraña al perro (puede ser un sobrino, o un chico de la calle a quien usted habrá sobornado por unas moneditas.
Nota: al sobrino también deberá sobornarlo con algo. Así son los niños).
3) Si el punto dos no funciona, ofrecerle dinero.
4) Si el punto tres no funciona, ofrecerle más dinero. Repetir este paso agregando cifras hasta lograr el hastío del ladrón o el vaciamiento de su bolsillo. Evite ofrecer dinero que no tiene y que no podrá conseguir. Pero si puede conseguir millones mediante créditos usurarios, hágalo, ofrezca nomás.
5) Si los puntos 3 y 4 no funcionan, romperle el automóvil y quemarle la casa. Esto último, hágalo cuando el ladrón sacó a pasear a su perro, para evitar que el can muera quemado. No se conmueva por los gritos de auxilio que saldrán del interior de la casa.
6) Es posible que el punto anterior sólo sirva para desatar la ira y la infinita angustia del ladrón, quien en esta circunstancia no sólo no querrá devolverle al perro, sino que incluso deseará matarlo a usted. Adelántese y contrate matones (como mínimo una docena) para que hagan desaparecer al ladrón, lo metan en una valija y luego arrojen la valija al río.
7) También es posible que el ladrón ya haya contratado a varias docenas de matones y que -para peor- le haya enseñado a su perro un curso acelerado de cacería humana. Todo esto podría desbaratar los planes del punto anterior. Por eso, la mejor estrategia es fabricar armas de destrucción masiva, bombardear el vecindario y esperar hasta que pasen los efectos de la radiación de uranio empobrecido. (
Nota: existe la contingencia de que su perro también pueda morir durante el ataque, pero recuerde que ese perro ha sufrido un lavado de cerebro y ya no es el que usted extraña).
8) Si nada de lo anterior funciona, entonces ponga un mantelito negro y un cubremantel sobre una mesita ratona. Ponga un plato con maíz, uñas de gato, cintas rojas, la garra de una gallina y una vela. Encienda la vela repitiendo "
volverás a mí, (nombre del perro
), las fuerzas del Mal te desatan de tu cautiverio para que retornes." Arroje unas monedas al plato; apague la vela y deje la mesita ratona en la zona bombardeada (ver punto 7), lo más cerca posible de donde estaba la casa del ladrón.
Verás que en tres días tu querido cachorro vuelve de donde sea que esté. Incluso del más allá.