Busqué, busqué y busqué a ver si encontraba un maldito video de los chanchos muriendo de la peor manera posible. ¡Pero no encontré un carajo!
¡No sirvo para cazar chanchos, ni para buscar en internet!
Si no hago algo pronto, voy a ser el hazmerreír de los lobos feroces.
Veamos... Los tres chanchos malditos están detrás de la casa de ladrillos, cagándose de risa.
¿Pero quién dice que ellos ríen últimos?
¿Qué saben ellos del futuro?
¿Cómo saben que mañana no voy a cortarles el pescuezo y freírlos en grasa?
¿De dónde sacan la idea de que están a salvo?
¿Por qué imaginan que no voy a soplar y soplar hasta que los sólidos cimientos de hormigón se conviertan en una fina arenilla?
Ellos están confinados en su propia tumba, en un lugar cerrado y chiquito.
Yo estoy afuera, con la luz del sol, el aliento de los pájaros y el aroma de las flores.
Tengo todo el tiempo del mundo para esperar a que mueran de hambre, de aburrimiento o de esa insaciable necesidad de sentir el aire fresco de la pradera.
Pensaré en algo, con calma, sin perder los estribos.
El futuro está conmigo.
Viaje a Cuzco
Hace 11 años








2 buscadores apelaron:
ey...lobo...apurate porque vienen las fiestas y es el momento justo para coronar sus bocas con la manznita y enrularles la cola con pensamientos babeantes!
Pobre lobo, no leyo nunca el final del cuento
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