Me habían dicho, "si estás en un baño de vestuario, nunca, pero nunca, te agaches a juntar el jabón". Aprendí bien esa lección.
Tanto, que cada vez que salgo a jugar al tenis me pongo una olla para taparme el ano.
Es bien simple: me pongo pantalones de talla extra large y, entre el pantalón y el calzoncillo, coloco una olla metálica.
De ese modo, cuando en el club me saco la ropa para darme una ducha nadie me haga la jodita de "uy, Roque, agarrá el jabón que se cayó".
Llevo más de diez años con la olla. La quiero mucho y, dado que tapa mi ano, le digo "ollo" -porque es masculino.
Pero últimamente los muchachos del club vienen más bravos que de costumbre.
No importa qué tan metálica sea la olla; ellos siguen con la jodita del jabón caído y muchas veces han puesto en peligro mi invicto.
Lo mejor -creo- es tener una olla que me tape más. No sé, que me llegue desde el omóplato hasta la rodilla. Claro que sería incómodo para caminar, pero habrá que ver: ¿no existirá algún producto que sirva para hacer crecer la olla por un momento, y luego que vuelva al tamaño normal? En ese caso, yo sigo llevando el ollo sobre mi ano y lo hago crecer sólo en el momento de la ducha. Después de ducharme, volvería a su tamaño normal (porque, si no, no entraría en el pantalón, por muy extra large que sea). Esa sería la solución. Siempre y cuando, claro, no se les ocurra perforarme el ollo con un taladro o algo así. ¡Con el cariño que le tengo a mi ollo!
(Esta sorprendente y escatológica búsqueda apunta a este mismo blog)
Viaje a Cuzco
Hace 10 años.








2 buscadores apelaron:
Sucumba ya Señor Roque. De tanto ir el cántaro a la fuente se terminará rompiendo y habrá que darse por vencido.
Eso o no utilizar jabón jamás.
Ollo, ollo, ollo...
Aplausos por lograr un post con semejante búsqueda...! La gente está medio loquita.
Publicar un comentario