Tengo un problema que no puedo manejar.
Las mujeres me evaden, al mínimo contacto conmigo huyen espantadas.
Es más: me acerco un poco y ellas se sienten repelidas como un imán del mismo polo.
Me siento solo, discriminado, despreciado.
Sé que es todo por culpa de mis dos trabajos.
Por la mañana y hasta pasado el mediodía, opero un camión atmosférico, descargando baños y pozos ciegos en las obras en construcción. La situación económica es imperiosa y me veo obligado a calzarme los guantes y manipular esos asquerosos y fétidos fluidos para poder subsistir.
Por la tardenoche, las horitas que hago como camillero en la morgue municipal me ayudan a completar los ingresos. Uniforme, barbijo y guantes de látex me malprotejen en ese ambiente cargado de vahos fuertes mezclados con olor a antisépticos.
Por todo eso deduzco que las mujeres se escapan de mi por el olor que llevo impregnado.
Yo me refriego, me refriego y me refriego, pero intuyo que el fuerte olor a guantes no debe irse tan fácilmente de mis manos.
Viaje a Cuzco
Hace 10 años.








10 buscadores apelaron:
lávese las manos con jugo de limón
Se puede probar lavando algunas prendas con lavandina...y guantes, claro.
Por lo menos es un olor distinto, aunque igualmente desagradable.
¡Pero Mona!
El tipo tiene olor a guantes.
¿Qué solucionaría lavando el resto de las prendas?
Sería más práctico repartir tapones para la nariz, en todo caso.
¿Pero contra qué se está refregando?, ¿ajo?
Claro flaco... porque tu problema es que tenés olor a guante...
:S
Ya impregnó ese terrible olor a guante en todo el trabajo.
PD: Polos opuestos se atraen, polos iguales se repelen.
Gracias por la corrección, Dani.
Ya la trasladé al post.
Al final me equivoqué en lo más zonzo, en lo más obvio.
Esa expresión la rehice muchas veces, disconforme, pero por otro motivo: en realidad no existen "imanes de polos opuestos", sino que todos los imanes tienen dos polos.
Digamos que lo que hay es una manera de enfrentar los imanes de forma tal que los polos iguales se enfrenten.
Al final, aburrido de no encontrarle la vuelta, decidí dejarla así, con el argumento de que si el desagotador/camillero pensaba eso, problema de él.
Dani, si el pocero/camillero piensa que los polos opuestos se repelen, problema de él.
La culpa la veo yo en el extremado refinamiento de las damas a las que se acerca. Parece que tienen poco a-guante.
Yo me refriego, me refriego y me refriego...
Y hablamos de látex... Uf... jodido no pensar de más...
Dilema: ¿mujeres o comida?
Publicar un comentario