No quiero pecar de ingenua: cualquiera que me vea caminar por la calle sabe que tengo un culo provocador.
Mi andar sinuoso y sensual, sumado a las curvas que dios me dio, hace que los hombres se den vuelta irresistiblemente para mirarme.
No son pocas las veces que me doy vuelta y veo decenas de hombres embobados, caminando detrás mío, habiéndose pasado vaya una a saber cuantas cuadras con tal de mirarme.
Tampoco voy a mentirles: me gusta provocar.
Pero mi problema es que mi culo es aún más provocador que yo.
Ya no sé como controlarlo.
El otro día pasó un tipo y me dijo, en referencia a mi trasero, "sólo le falta hablar, mamita".
"¿Sabés cuanto te falta a vos para darme charla?, ¡pelotudo!", le respondió mi cola.
Los dos nos quedamos de una pieza, porque hasta ahora, nunca había hablado en la calle.
Se ve que me lo han acabado por desquiciar y ahora ya no sé como contenerlo.
Cuando voy por la calle y empieza a gritar cosas como "¿por qué no te metés las manos en el tuyo, forro?", "hey, señora, mire como me relojea el baboso de su marido" o "vení, si sos guapo, cagón" francamente no se que hacer.
Viaje a Cuzco
Hace 10 años.








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No, si la gente está rayada. Peor, está rallada.
Ay, pobre chica!
Che, pero un poco de compasión!
Dígale a la señorita que siente bien su culo en la silla por aproximadamente 16 horas.
Le aseguro que la raya se borra y no va a tener por donde hablar.
Es infalible
¿Y la señorita habla como el culo?
y nunca le pasó que agarrara viaje? Digo... o es siempre queja? Además de incontenible un amargo.
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