Estoy completamente desorientado.
Desde que cayó el avión al mar y quedamos flotando a la deriva (los que pudimos salir del aparato) hasta el momento en que toqué la playa de esta pequeña isla no tengo recuerdos muy claros.
Tampoco sé por qué capricho de la mente decidí aferrarme al bolso de mi notebook -mi única pertenencia ahora- en vez de algo, digamos, con mayor flotabilidad.
No fue necesario recorrer demasiado la isla para descubrir que estaba desierta.
Así que acá estoy, completamente solo, sentado en la arena con mi computadora.
Pasado el susto inicial la encendí... ¡y anda!
La mayor sorpresa me la llevé cuando descubrí que esta isla es un área wi-fi. Hay varias islas cerca. ¿Habrá algún complejo o ciudad en ellas que haga llegar el alcance de su área wi-fi hasta aquí? No lo sé, pero si bien no se me ocurre otra teoría no tengo forma de llegar hasta ninguna de las otras islas para verificarlo y auto-rescatarme.
He aprovechado y les he mandado correos a todos los de mi lista de Messenger, lamentablemente ninguno estaba conectado en ese momento. Espero puedan rastrearme de alguna manera pues no tengo idea de en que parte del mundo estoy.
Mientras tanto yo, un hombre de oficina para nada habituado a la vida agreste, deberé aprovechar las últimas horas de batería de la notebook para tratar de hacer más llevadera mi estancia en la isla.