En mi último viaje por ignotas regiones de la India, ese país donde sus habitantes son poseedores de una gran mística, donde cada uno de ellos es capaz de predecir no sólo el futuro o el pasado (que eso lo hace todo el mundo), sino también el presente, mucho más incomprensible tal vez, donde cada nativo del país puede adivinar cuantos billetes llevas en tu billetera y cuantos golpes deben darte para que les des la billetera, bueno, en ese país tan espiritual, he conocido a un tandilense que me ha enseñado un truco de magia fabulosísimo.
Miren, es así.
Piensen en algo o en alguien. Lo que sea. No lo anoten, ni lo escriban ni lo digan en voz alta, ya saben que tengo todas las webcam interceptadas.
Bien, ¿ya está?
Vale cualquier cosa, pero cualquier cosa, ¿eh?
¿Listo?
Bueno, entonces ahora viene mi parte: lo genial.
A la cuenta de tres: el truco...
Uno... dos... ¡TRES!
¡Adivina lo que estás pensando!, ¡ya!
¿Verdad que acertaste?
Podemos probar las veces que quieras, el truco es in-fa-li-ble.
Viaje a Cuzco
Hace 10 años.








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No me salió, porque respondí lo que había estado pensando antes, pero ya no lo estaba pensando más porque estaba muy ocupado adivinando mi pensamiento. ¡ASI NO VALE!
Qué lo parió, no falla nunca...
Lo intenté tres veces, y no falla...
¿Dónde está el truco? Díganme, porque me voy a volver loco.
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