Hola, yo soy un cacho de asado litoraleño.
Seguramente he pasado por tu parrilla; me has cocinado y luego me has comido.
Pero, como el ave Fénix, yo renazco crudo y entero; resucitado como el hígado o las costillitas del Señor, listo para ser embadurnado de chimichurri una vez más.
A veces cobro la forma de una colita de cuadril en el horno de la cocina de tu restaurante favorito. Otras veces soy una molleja blanda y crocante cuyo crepitar se escucha y se huele desde la parrilla del vecino. He pasado por innumerables bocas; me han digerido centenas de veces.
Pero siempre vuelvo.
La leyenda dice que debo cumplir una condena. Aunque nací siendo un asadito litoraleño, debo reencarnar en todos los cortes parrilleros porque una vez, hace décadas, en mi primera parrillada, hice atragantar a un niño con mis filosos huesos. El castigo indica que, cuando ese niño -quien ahora es un hombre- vuelva a comerme, podré por fin abandonar este horrible ciclo culinario y descansar en paz, como todo asado merece.
Viaje a Cuzco
Hace 11 años








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No podes ser tan genio! jajaja que buen relato!
Habrá pensado eso el que hizo la busqueda? jaja
Nos vemos!!
Usaré el sector del sillón donde te sentaste, a ver si se me contagia algo.
Vamos, vamos!!!
Cuenteeennn!!!!
A que se encontraron de nuevo en BsAs este finde y se chuparon el agua de las fuentes de Plaza de Mayo!!
Uds. dos!!
Para mi era mi vieja, que todos los veranos termina con una insolacion de la puta madre.
Mi viejo lee esto y se caga de risa. Si papa, mama es una boluda.
Jajajaja.
Qué terrible destino para el asadito litoraleño.
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