No sé qué le pasó a mi hijo adolescente.
Anteayer nomás (y cuando digo "anteayer", me refiero al sábado pasado) me pedía que le hiciera la chocolatada, que lo dejara jugar a videojuegos, que le planchara el pantalón para ir a bailar. Anteayer salía a vender huevos por el barrio, porque quería juntar plata para el viaje de egresados. Ayer estaba haciendo los deberes que le pidieron en la escuela y estaba distraído porque se había enamorado de una compañerita, a la que iba a invitar al baile de graduación. Ayer lo vinieron a buscar sus amigos del barrio para jugar un picadito.
¿Qué le pasó hoy?
Se levantó a las seis de la mañana, se vistió de traje y corbata, se hizo un par de mates y salió. "Vieja, me voy al laburo. Cuidate", dijo. Vino al mediodía a comer, se quejaba del jefe, dijo que la acidez y el estrés lo estaban matando y tenía una enorme preocupación por la crisis económica mundial. Antes de volver a trabajar, me dejó trescientos pesos. "Para que pagues las facturas, viejita querida", me dijo, después de darme un beso en la frente.
Yo no sé cómo es esto; los chicos un día son tuyos y al otro día, literalmente, son de la vida.
¿Cómo pasó esto con mi Roque querido? ¿Cómo maduró tan rápido?
¿Tendrá algo que ver que ya tiene cuarenta años?
Viaje a Cuzco
Hace 10 años.








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Mas que madurar, se le ha caído del arbol.
slds
A
Volá Roque... volá altooooo!!!!
Pero antes dejá otros 300 pesos)))
o más, no seas rata!))
jaja! excelente, como siempre. La temática de este blog es excelente para hacer un buen libro. Creo que pinta de cuerpo y alma al ser humano del nuevo milenio.
Muy buen final!!! Juaaaaaaaa.
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